Primero nos fijamos en sus ojos, después en sus labios y proseguimos con las facciones y los tocados. ¿Qué hacen ahora estas aparentes religiosas y victimas trasegando soledades, sintiendo carencias, esperando la vida del tacto y del gemido? ¿Será que el cubano LAUZÁN es de esos fisonomistas que predicen el futuro de las personas basándose en su rostro y en éstos ya lo ha visto todo? La luz y el color así lo hacen presentir.

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