Los trabajos de Roldán Lauzán (San Antonio de los Baños, 1987) deben mucho al universo de la ilustración editorial y su respectiva interpretación visual de las historias literarias sobre la experiencia de la vida, escritas y connotadas con sus inevitables similitudes y, aún mejor, sus inconmensurables distancias con respecto a la realidad. No es azaroso identificar entonces, como una de sus más influyentes referencias, la obra del artista estadounidense Mark Ryden, quien parte del lenguaje de la ilustración y concibe su discurso bajo la disonancia que crea la amabilidad de los códigos infantiles y el perverso rol de sus personajes.

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